¿Crisis? Dame teletrabajo
La palabra crisis nunca se debe mencionar a la ligera, pues siempre es relativa. Donde hay una crisis hay una oportunidad… o múltiples oportunidades. Cierto es que en una economía tan interpendiente, las crisis de unos suele repercutir en todos, pero nunca por igual, y donde a unos se les agota el “saldo” a otros se les presentan nuevos retos y oportunidades de negocio, crecimiento, desarrollo, innovación… Básicamente la crisis actual está afectando a los especuladores que han vivido durante años parapetados bajo una burbuja provocando, principalmente, otra crisis en las economías domésticas. Hablo del sector inmobiliario, de los intermediarios de los mercados… Todos esos que ahora lloran porque en sus cuentas bancarias se reducen los ceros. Cierto es también que hay otra crisis paralela y vinculante que es la causada por el exorbitante precio del petróleo y los carburantes. Sin embargo, y como ya he dicho, la crisis es relativa. Ante ésta los sectores vinculados a las nuevas tecnologías tienen una oportunidad de oro que no deben dejar escapar. Pondré un ejemplo ilustrativo. En Estados Unidos son ya muchas las empresas que están promocionando y potenciando el teletrabajo para reducir costes de desplazamiento. IBM es una de ellas. La crisis del petróleo, es, pues, una oportunidad para asentar nuevos modelos de trabajo acordes a los avances tecnológicos y lograr beneficios tangibles e intangibles a repartir entre empresarios y trabajadores. Básicamente, menos costes, mayor calidad de vida y menos conflictos con los jefes (la distancia es un buen bálsamo).
La pregunta que me hago ahora como periodista es: ¿será el sector periodístico español capaz de llevar a cabo esa metamorfosis deseable y necesaria para no bajarse del tren del progreso? Lo veo difícil, casi imposible, a corto plazo. Demasiado miedo, demasiados prejuicios, demasiado conservadurismo, demasiada poca iniciativa… Sólo el DEVENIR pondrá al periodismo en la actualidad (así de irónico), pero los tiempos ya no son lo que fueron, los años ya no son una suma de 365 días, sino una sinergia de acontecimientos tecnológicos, humanos y medioambientales incontrolables a los que hay que seguir a rebufo. Perder la estela de esta realidad permanentemente en cambio, apartar la atención de ésta sólo un segundo, es condenarse a un destierro, al ostracismo. Renovarse o morir, es así de simple. Si no hay reacción inmediata, veremos no en mucho tiempo el desmoronamiento del periodismo en España. Se pondrá el candado a empresas del sector, el índice de paro entre los periodistas será aún más alto del que ya es y los sueldos, más bajos de lo que ya son. Y los que sobrevivan, pues les quedará asumir la sobreexplotación a la que van a estar expuestos (sí, más explotación), periodistas-orquesta pertrechados con bolígrafos, blocs, móviles, cámaras fotográficas y de vídeo, y quien sabe si hasta con microchips implantados en el cerebro y literas asignadas en las redacciones. ¿Periodistas multimedia? No, se equivocan los que creen que eso es un periodista multimedia. Eso es un periodista multimaltratado. Empiecen, señores editores, por impulsar el teletrabajo, porque un periodista sentado en sus redacciones no genera más valor al posar su culo sobre sus sillas, pero en su casita le ahorrará costes y aprenderán todos, de una vez, a trabajar EN RED, y podrán por fin hablar con propiedad de estas palabras: sociedad-de-la-información. Ah, y de paso limpiarán sus conciencias ayudando al desarrollo sostenible. ¡Ánimo!
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