Gentes de Pekín (31 y última)

7 08 2008

Finalizo esta entrega de imágenes dedicadas a las gentes de Pekín, que he ido publicando durante un mes con motivo de los Juegos Olímpicos que mañana comienzan en la capital china.

Esta última imagen la he guardo ex profeso como colofón, pues creo que en ella se puede ver a las dos Chinas que se (des)encuentran en las urbes: la China rural, pobre, emigrante y huérfana vs. la China del bienestar, pseudocapitalista, próspera y exuberante.

El ritmo de publicación no ha sido el prometido (una foto cada día), pero el objetivo ha sido cumplido: 31 días y 31 fotografías.

No sé qué será de esas personas a las que capturé con mi cámara en el verano de 2005. Desde aquí sólo quiero darles las gracias y decir que ellos son el ejemplo de un colectivo que no debe ni puede ser salpicado por los intereses ni las controversias oportunistas, de carácter político, religioso o económico, que salpican a la China olímpica.

Gentes afables, entrañables, extrovertidas, campechanas, agradecidas… Una sociedad en plena ebullición que, ahí es nada, representa a la quinta parte de la Humanidad.

Me río de quienes ahora se lamentan de la celebración de estos Juegos. Me río porque durante años, la inmensa mayoría de los que vociferan no tuvo nada que decir sobre China. Me río porque parece que acaban de descubrir cuál es la realidad de aquel país (aunque se quedan en la superficie). Me río porque es gracioso, muy gracioso, conceder unos Juegos a un país y luego echarse las manos a la cabeza y pretender a posteriori ingerir en su funcionamiento, en sus normas, en sus leyes… Haberlo pensado antes, señores del COI y demás.

¿Dónde estaban hace dos, tres, cuatro años ésos que ahora lanzan panfletadas contra el Gobierno chino, ésos que aducen que los índices de contaminación, de calor y de humedad en Pekín son inhumanos para los deportistas, ésos que ¡ahora? salen en defensa del Tíbet?

Por supuesto que China es un país de claroscuros. Pero… ¿alguien levantó la mano en los Juegos de Los Ángeles o de Atlanta para denunciar la pena de muerte y la violación de derechos humanos en EE.UU.? Ese mismo país que dejó pudrirse en Nueva Orleáns a decenas de miles de personas -la mayoría de raza negra- tras el paso del huracán Katrina; el mismo país que levantó la cárcel de la vergüenza de Guantámano; el mismo país en el que mueren a tiros presidentes, candidatos a la presidencia y líderes de opinión sin que nadie mueva un dedo, salvo el que aprieta el gatillo; el mismo país donde sobreviven cerca de 40 millones de pobres…

Menos demagogia, por favor.


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